NOTAS DE ÚLTIMO MOMENTO

“GONE GIRL”, EL NUEVO GRAN MINDFUCK DE DAVID FINCHER

Por: Mariana Valenzuela

Fui al cine a ver Gone Girl, la nueva película de David Fincher, cuyo protagonista es nada más y nada menos que el próximo Batman. Resultado: creo que enamorarme es mucho más peligroso de lo que cualquiera puede llegar a pensar.

Esta nota tiene poquitos spoilers, pero son sólo para que se animen a verla. La historia es una adaptación muy fiel (según críticas) del libro con el mismo título, escrito por Gillian Flynn. De hecho, el guión lo escribió la autora del libro. La trama se basa en la misteriosa desaparición de Amy (Rosamund Pike), justo en el quinto aniversario de su matrimonio. Las condiciones en las que la mujer desaparece son misteriosas, muy confusas y apuntan hacia su posible homicidio y orillan a pensar que el asesino fue nada más y nada menos que su esposo, Nick Dunne (Ben Affleck). UN GRAN MINDFUCK.

Suena como un típico drama de resolver el misterio de un asesinato, pero no es así. Tenía muchísimo tiempo sin que una película me tuviera atentísima, enojándome con los personajes, contentándome después, luego volviéndoles a gritar para terminar queriéndolos matar. Al principio sí era como una típica película de ese género, pero de repente todo cambió. Resulta que el malo no era malo ni la víctima era tan víctima; que el amor es bonito pero luego no tanto y después “dice mi mamá que siempre sí”, aunque a todos nos parezca una locura. Por eso mismo me causó tanto ruido la película.

Soy de las que piensa que el amor es la fuerza más poderosa del mundo. Más allá de si era verdad o no que Nick había matado a su esposa, lo que me llamó mucho la atención fue su relación, la cual pasó de ser color de rosa para volverse gris y luego negrísima. Para mí eso fue lo más impresionante de la película: el amor enfermizo que existe entre los Dunne. Amy y Nick pasan de ser la pareja perfecta a, literalmente hablando, un par de locos que no pueden estar juntos pero tampoco saben estar separados. Su historia de amor es un clarísimo ejemplo de las relaciones de codependencia. Ella no puede estar sin él porque necesita sentirse empoderada, dominándolo y moldeándolo a su antojo para que llegue a ser su hombre ideal, mientras él no puede estar sin ella porque necesita que lo motive para seguir siendo la mejor versión de él mismo. Se enamoran como locos casi de inmediato, se comen el mundo, se casan pero al poco tiempo su vida juntos se torna tan miserable que no se aguantan el uno al otro, pero ninguno se anima a dar el primer paso para separarse y dejarse en libertad. Luego pasa lo impensable y al final de la película, después de tantísima locura por parte de los dos, sólo pude pensar: “Claro, tenían que terminar así; son tal para cual”.

Gracias, David Fincher y Gillian Flynn, por su culpa quiero cerrar con tres candados mi ventanita del amor; no vaya a ser que me encuentre con un loco que me haga caer redondita y me vuelva toda loca yo también, como Amy y Nick. Lo bueno de haber visto esta película, es la moraleja: ser “pocoshuevos” (perdonen mi finura) no lleva a ningún lado bueno. Hay que saber decir que no, poner un alto cuando las cosas se están saliendo de control y vemos que estamos dejando de ser nosotros mismos para pasar a ser el reflejo de los deseos de alguien más.

En fin, sin echar más rollo, los invito a ir ya mismo a su cine preferido y ver “Gone Girl” porque lo tiene todo: amor, desamor, engaño, detectives, gente loca, suspenso, sangre, sexo e incluso un flashazo del pilín de Ben Affleck.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: