NOTAS DE ÚLTIMO MOMENTO

COMPROBADO: NADIE TAN PERFECTO COMO RICKY MARTIN

Sí, todas sabemos que Ricky Martin es gay, pero nos prende como si no lo fuera. Es inevitable verlo y no embobarnos con su hermosísima sonrisa, sus brazos, su abdomen con cuadritos o sus movimientos de cadera. Tenemos bien claro que nunca nos va a hacer caso, pero es tan perfecto que ni nos acordamos. Tiene lo mejor de los dos mundos: es sexy, varonil, noble y carismático. Es perfecto en todos los sentidos.

Vemos fotos y/o videos de las fans con las que él convive abrazándolas y mimándolas y nosotras las mortales morimos de envidia, sentimos algo que atraviesa nuestro corazón y lo rompe en pedacitos. Después vemos un video de él cantando o vemos su sonrisa angelical y se nos borra el coraje.

Sus conciertos son toda una experiencia. Si existiera un mecanismo para medir las hormonas trabajando a toda marcha en las mujeres alborotadas, explotaría en sus conciertos. Cada vez que se daba sus vueltecitas bailando o lo meneaba de alguna forma, por más que no sea el mejor bailarín del mundo (aceptémoslo: el hombre no sabe bailar tanto, solamente tiene unos movimientos bien entrenados donde lo menea bien y por eso se nos hace agua la boca), el 99% de las mujeres que estábamos ahí, gritábamos como locas, como si nos estuviera haciendo un striptease privado a centímetros de distancia. Un antropólogo podría hacer una investigación interesantísima sobre las reacciones de las mujeres ante semejante bomba sexual.

Durante las canciones más conocidas, como “Vuelve”, “Tal vez” y “A medio vivir”, cantábamos a todo volumen disfrutando cada balada y quedándonos lelas con su sonrisa al cantar. Cuando cantaba y bailaba las de ritmos latinos como “Pégate”, “La Copa de la Vida” o “María”, nuestros ovarios explotaban. En las canciones que casi nadie conocíamos, nos conformábamos con ver cómo sudaba y se marcaba cada uno de sus cuadritos del abdomen en su playera. Ah, porque obviamente alguien con el cuerpower como Ricky Martin no suda a chorros sino a cuadros.

Ya pasaron días desde que se presentó en mi ciudad y sigo teniendo el síndrome del #EquipoRicky. Lo bueno es que no soy la única, estoy segura de eso. Porque aparte de su acento sexy, su carisma, sus movimientos de baile, su música y todo el show, este hombre tiene una vibra tan bonita que podría alcanzar la paz del mundo si todos le hiciéramos caso.

Ricky Martin, por favor no te mueras nuuuuuuuunca.

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