NOTAS DE ÚLTIMO MOMENTO

¡#YoPude con la Carrera Bonafont!

La semana avanza y yo sigo pensando en la mañana de mi domingo. Fue una experiencia que superó mis expectativas y en este post les explicaré por qué.

Primero, lo primero. Me siento con la responsabilidad moral de terminar de aburrirlos contándoles cómo fueron los últimos 4 días de entrenamiento previos a la Carrera Bonafont del 25 de mayo. 

La verdad es que no hay mucho que decir en vista de que he dado tantos detalles de mis entrenamientos en los post pasados. La cosa fue muy repetitiva y siento que ya no hay necesidad de meterme tanto en eso así que lo resumiré. De miércoles a viernes no salí exclusivamente a correr y más tarde hacer crossfit, sino que tuve suerte y en el WOD (workout of the day) de los tres días restantes de entrenamiento había que salir a correr. Entonces lo que hice fue correr más que los demás para completar mis 2 kms diarios que me habían pedido desde el principio del training. Eso fue lo que me ayudó a mantener una condición, aunque pequeña, pero empecé a ver cambios como que podía correr 1 kilómetro sin pararme absolutamente para nada y sin sentir que me dolía el pecho o que me faltaba el aire. Es mínima la distancia, lo sé, pero en serio para mi eran avances gigantescos, porque acuérdense que no podía correr ni 400 metros sin parar. ¡O sea!

El jueves nos trajeron a la oficina los kits para nuestras ganadoras y me entregaron la playera. La verdad al verla si sentí mil emoción, fue como ver el esfuerzo que había estado haciendo materializado en algo que en verdad estaba pasando.

La dinámica con nuestras ganadoras resultó muy bien y ellas también estaban emocionadas y preparadas para correr esta carrera, que aparte les cuento que es única en su categoría ya que corren miles y miles de mujeres simultáneamente. Lo que quiere decir que en el Distrito Federal, en Monterrey, en Puebla y aquí, en Guadalajara, todas salimos a la misma hora y corremos al mismo tiempo. Dando por resultado más de 60 mil mujeres corriendo el mismo día, en el mismo horario. No sé ustedes, pero a mí me pareció padrísimo formar parte de algo con esa magnitud.

Yo nunca había estado en una carrera ni como público, mucho menos como participante, entonces el domingo llegué a descubrir pura cosa nueva. La cita fue en el estacionamiento de Galerías Guadalajara y gracias al tráfico de miedo que se hizo justo en el cruce de Rafael Sanzio y Vallarta, pude ir apreciando como familias completas caminaban hacia allá, como mujeres jóvenes, no tan jóvenes y otras mucho menos jóvenes portaban la playera y estaban listas para caminar, trotar o correr. La verdad es que cuando veía a las señoras lo primero que pensaba era “si ellas pueden, yo también”.

La emoción y las ganas de que todo empezara cada vez eran más grandes. Me encontré con nuestras ganadoras, calentamos un poquito los músculos que posiblemente seguían dormidos a las 7:30 de la mañana en domingo y nos alistamos junto con las más de 12 mil mujeres que vestíamos de naranja Bonafont.

Éramos tantas personas que no se podía correr desde el momento en el que el reloj comenzó a avanzar. Yo me sentía como en los tumultos de los conciertos masivos, de eso de que somos tantos que hay un momento en que la misma gente te va moviendo. Activé el App de Nike desde que empezó el reloj oficial a contar y no es broma, mis queridos lectores, hicimos 10 minutos para poder salir a la avenida y ahora sí, empezar a correr. A la hora de salir, se sentía más como carrera de obstáculos con tanta gente que, la neta, nada más estorbaba. Había señoras que parecía que iban a cotorrear con la comadre, que caminaban a paso de tortuga y hasta la bolsa llevaban muy colgada en el hombro. Otras señoras llevaban a sus niños en carriolas y otras al paso de los niños que hacían como que corrían. Otras sí iban muy concentradas en su paso y como nosotras, tratando de esquivar a todas las demás.

A mí me habían advertido, “cuando menos te des cuenta ya vas a avanzar más de lo que tú pensaste” y la verdad sí, así fue. Iba tan concentrada en no golpear a nadie, no quedarme atrás, seguir corriendo, que no se me caigan los audífonos, no pierdas a las compañeras, canta la canción que suena, ah sí, tengo que respirar bien, qué guapos los que dan ánimos, etc., etc., Que cuando sentí que el dolor de mis pantorrillas ya empezaba a quemar, ya habíamos pasado el kilómetro 3 ¡wow, qué sensación! Marisol, mi adorada entrenadora en el crossfit, nunca me dejó sola. Yo me sentía muy pro porque iba al paso de ella, pero me imagino que ella iba a mi paso. Perdimos a Luz, una de nuestras ganadoras, por un momento y fue el momento perfecto para empezar a caminar, respirar fuerte y agarrar fuerza. La música y los muchachos guapos anunciaban el kilómetro 4 y comencé a trotar de nuevo.

No sé si es lo que pasa normalmente, pero me imagino que es natural que el último estirón es el más difícil y por eso toda la gente se junta justo en ese último kilómetro para gritarte, echarte porras, aplaudirte, decirte que ya acabaste. Este kilómetro fue mi favorito, sentí que me iba a morir porque empecé con la falta de aire y que ya no podía seguir corriendo, pero la vibra de toda la gente era tan increíble que como por magia terminé.

El reloj de la meta marcaba 48 minutos, Marisol tenía cara de que podía seguir corriendo otros 40 minutos más y yo, me imagino que me veía como que tenía 20 minutos sin aire pero también sonreía porque ¡no manches, llegué a la meta!

Hubo mucha gente que me escribió, me llamó y me preguntó que cómo me había ido (son unos lindos, neta ¡gracias! Ustedes saben quiénes son) a todos les contesté igual, con la misma sonrisa en los labios: “me fue muy bien, fue una experiencia que disfruté muchísimo, superé mis expectativas” y es lo que les cuento a ustedes. No fue un maratón, no fue escalar una montaña, no hice un triatlón, fue una simple y sencilla carrera de 5 kilómetros que jamás pensé poder con ella. Pero, en realidad para mí no es la carrera, es romper los límites que nosotros mismos nos ponemos. Es quitar el no puedo, no sé hacerlo, no me sale; por lo intenté, me preparé, me cansé pero volví a intentarlo y lo logré.

Yo no sólo corrí 5 kilómetros. Yo me di cuenta que cuando combinas la perseverancia, la constancia y la disciplina con las ganas de hacer algo, no hay nada que pueda detenerte. Gracias Bonafont, gracias al equipo de Bronson Crossfit y gracias a Jaime por retarme, sabiendo que podría aún cuando yo no lo sabía. Este Oscar es para ustedes, aaaah verdad jaja no en serio, ¡mil gracias!

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cLAUDIA LAZCANO

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