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TAMBIÉN A LAS MUJERES NOS GUSTA LA GOZADERA

mariana valenzuela

Lo voy a decir así, tal cual: algunas mujeres no hacemos el amor; algunas lo hacemos sólo a veces. Antes que me digan “moscamuerta” o algo así, aclaro: no me refiero a las vírgenes ni a las que se la dan de santas. Hablo de las mujeres que disfrutamos el sexo por ser lo que es: sexo y ya, sin andar poniendo títulos amorosos donde no van. Me declaro fan.

Ni caso tiene ponerme a discutir sobre la idea de ser virgen hasta el matrimonio. Uso la palabra “virgen” con todo el tono de burla que se imaginen; me parece de lo más ridículo, de lo más arcaico del mundo. Pero en fin, ese es un tema que ni voy a abordar. En cambio, sí hablaré de lo aberrante que me parece eso de “las mujeres sólo hacemos el amor con nuestro novio”. Es necesario repensar un poquito semejante estupidez. El sexo no necesariamente implica amor y por lo tanto es muy válido disfrutar la sexualidad con alguien que no sea oficialmente nuestra pareja.bloga

Tampoco se trata de andar de zorrukis por la vida. Hay que hacer las cosas con responsabilidad y cuidado, pero sin privarnos de disfrutar sin dañar a nadie. ¿O acaso las solteras no podemos tener relaciones sexuales? ¿Si no queremos novio debemos mantenernos virgencitas hasta que llegue nuestro Príncipe Azul a rescatarnos de la abstinencia? Lo desesperante es que sí hay quien piensa así. En pleno siglo XXI, nos rodeamos de gente con mentalidad medieval que se da golpes de pecho y no concibe la idea de jóvenes disfrutando del sexo sin estar dentro del matrimonio o muy cerquita de él. No entiendo de dónde se les ocurrió darle ventaja a las casadas, dejándoles sólo a ellas el derecho de tener relaciones sexuales a diario si así lo quieren, sin ser juzgadas. Ah, seguro es porque “viven libre de pecado”. Bitch, please!

No, mujeres: no se traguen el cuento de satanizar el sexo. Hombres, ustedes tampoco. Vivan, siéntanse, disfrútense. La vida es muy cortita como para andar de apretados privándonos de las bondades que nos trae la gozadera. Hasta La Macarena lo dice: “dale a tu cuerpo alegría, Macarena, que tu cuerpo es pa’ darle alegría y cosa buena”. Son fregaderas aguantarnos las ganas y quedarnos con el antojo. Si nos da sed, tomamos agua. Si nos da hambre, comemos algo. Si nos dan ganas, no veo por qué apretarnos. A final de cuentas, el sexo es algo bueno. Hay chorromil estudios sobre sus beneficios; que las endorfinas, que las feromonas, que blahblahblah, todo concuerda en una cosa: el sexo es bueno para la salud y para la vida en general. Te relaja, te hace sentir bien, te afloja el cuerpo. No daña a nadie sino todo lo contrario.

No entiendo la eterna terquedad de relacionar el sexo con el amor, con el noviazgo o el enamoramiento. Tampoco estoy a favor de hacerlo con cualquiera. El cuerpo es lo más preciado y no se trata de andarlo regalando al mejor postor. Creo que siempre debe haber cariño, atracción y respeto entre quienes planean entablar relaciones sexuales. Si no, la cosa es demasiado vacía y animal. Pero no importa si esas tres características las encontramos en un jale o en una pareja estable y oficial. Lo importante es encontrar a alguien (en plural o en singular) con quien (o quienes) nos sintamos cómodos en nuestro propio cuerpo. Está bien que de vez en cuando nos demos el lujo de tener sexo de lo más salvaje y desconectarnos en el momento de toda norma moral, pero el chiste es poder al menos reír una vez que pase la calentura. Es muy bonito tener parejas sexuales con quienes podamos combinar los dos lados de la moneda: lo bonito y lo rico, sin necesidad de llenarnos de etiquetas cursis que no siempre son de verdad. Es muy cómodo tener una pareja sexual con quien sientas la confianza suficiente como para hablar siempre de manera honesta y transparente, sin andar con rodeos.

bloggSi lo pensamos fríamente, el mundo sería mejor si todos disfrutáramos del sexo. Seríamos una sociedad más relajada, el panorama para arreglar conflictos estaría más suave porque todos estaríamos bien serviditos, felices y contentos. No nos llamen “putas” a quienes no nos quedamos con las ganas. Tampoco satanicen a los jales, son una relación de “dando y dando”, de “ganar- ganar”. De cualquier forma, hacer lo que se quiere, aunque vaya contra lo socialmente establecido como correcto, requiere muchos huevos y debemos valorarlo. Palomita para quienes se despreocupan por el “qué dirán” y se dedican a darle vuelo a la hilacha, para quienes a veces hacen el amor y otra veces tienen sexo rico, pero siempre disfrutan.

Obviamente mi lado rosa está bien marcado y creo que lo ideal sí es tener una pareja estable con quien puedas tener exclusividad sin importar si se tiene o no el mentado título de novios. Pero también estoy a favor de los amigos con derecho, de los jales. No le veo nada malo a elegir con quién compartir nuestro tesorito las veces que se nos antoje, mientras eso nos dé paz y tengamos la seguridad de no hacernos daño ni lastimar a otros.

Estoy consciente que no por el hecho de ser mujer, soltera o ambas cosas, debo vivir condenada a ponerle candadito a “mi ventanita del amor”. Me gusta saberme dueña de mí, toda enterita, y actuar conforme a ello. Me gusta el sexo y no me da pena decirlo. Tomo la iniciativa cuando veo tardado al hombre. Eso no me hace puta ni ninfómana; ni más ni menos mujer, ni mejor o peor persona. Soy un ser humano y como tal, tengo derecho a disfrutar, le pese a quien le pese.

 

#HatersGonnaHate

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7 Comentarios en TAMBIÉN A LAS MUJERES NOS GUSTA LA GOZADERA

  1. Que fuertes declaraciones Marianita! Jajajaj, ntc. Que bueno que tengas claras tus ideas y principios 🙂

  2. Me gusta, el único inconveniente que le veo es que se presta a confusión. La mujer, comete el error en incontables ocasiones de querer actuar tal como lo describes escudándose en que es su cuerpo y ella sabrá lo que hace con él SIN TOMAR EN CUENTA la parte más importante de la que haces mención, está se llama RESPONSABILIDAD, y estoy seguro que no te refieres solo a hacerlo con condón. Esa parte no debe pasar desapercibida. Particularmente no juzgo ninguna mujer que le gusta vivir su sexualidad de la forma en como tú la describes; sin embargo, la mayoría de las chicas que he conocido, se acuestan con un tipo que no conocen bien, que solo les gustó físicamente y que no están seguras de qué tan maduro es el ‘”candidato”. Todas las historias terminan en lo mismo, el chico va y le cuenta a todos sus amigos, y ellos a otros amigos, al final todo el mundo sabe que la chica se acostó con él y como es costumbre en la Perla Tapatía, todo el mundo piensa que la niña es una puta.
    Haz con tu cuerpo lo que te venga en gana, pero, POR FAVOR, fíjate bien con quién te metes, asegúrate que sea una persona madura y responsable, que te respete y le intereses más allá del sexo, al menos, como persona.

    • Mariana Valenzuela // mayo 6, 2014 en 10:25 AM // Responder

      Estoy de acuerdísimo. Cuando mencioné que tenemos el derecho de meternos con quien se nos antoje siempre y cuando sepamos que nos dará paz y no le haremos daño a nadie, ni a nosotras mismas, a eso me refería, precisamente. Me encanta el sexo, pero sólo tengo relaciones con gente que conozco bien. Jamás tendría relaciones sexuales con alguien que no conozco, me da asquito, pa’ empezar.
      Muchas gracias leer y por tomarte el tiempo de dejarnos tu comentario.

      Buena vibra.

  3. Solo para contextualizar un poco, deshacer posibles creencias erróneas y proveer de datos curiosos a las mente interesadas en la práctica sexual, refiriéndome en particular a la frase de ‘mentalidad de mujer de la edad media’:
    Posiblemente contrario a lo que se piensa, hay especialistas en sociología e historia que afirman que el momento de liberación sexual (ie: cada quien coge con quien quiera y como quiera) más activo de la historia, compartiendo el puesto con la década de los 60s y el movimiento hippie, fue el periodo humanista español (aunque eso ya no es propiamente edad media sino renacimiento), a lo largo del siglo XVI, donde cada quien era responsable de los límites a los que llevaba su placer y era libre de explorar al máximo sus posibilidades de goce. Ejemplos de esto abundan en la literatura de la época. Creo que fue en la segunda mitad del siglo XVII y en el siglo XVIII, cuando la Iglesia (la cual tenía el control ideológico y los medios para imponer una ideología que respondía a sus intereses) condenó prácticas en las cuales se privilegiaba el mundo sensorial (el del cuerpo y la vida común) al llevar una devota y gloriosa vida espiritual. La iglesia promovía un abandono de interés en el mundo físico y promovía dedicar la vida de uno a la religión y a Dios. Es gracias a esto, que la práctica del sexo ha sido satanizada, hasta llegar a nuestros días; no solo eso, sino que otras maneras de goce, tales como el consumo de alcohol y drogas, también es satanizado.
    Definitivamente nuestra sociedad no toma el placer y el goce como propósitos de la vida (esto presentaría por sí mismo un problema para el funcionamiento de nuestro actual sistema capitalista). Sin embargo, eso no significa que un individuo no pueda tomarlos como partes importantes de su vida.
    Me gustó el artículo y admiro la actitud ‘atrevida’ de la autora. Creo que lo único con lo que no estaría de acuerdo es con lo que se interpreta como un ‘encerramiento’ en la propia orientación de tu discurso. Según entendí, estás impulsando el disfrute libre del sexo responsable. ¿Pero dónde quedan esas personas cuya opinión del sexo necesariamente involucra el amor? ¿Qué pasa con las chavitas realmente religiosas que quieren permanecer vírgenes a su matrimonio, como lo manda su religión? ¿Realmente puedes rechazar esas conductas y tomar la tuya como la ‘ideal’? Creo que para poder escribir y aceptar algo como lo propuesto en este artículo, la autora debe reconocer que lo que expone es simplemente su ‘punto de vista’ y así como existe el de ella, que pretende ser una especie de llamado a la liberación femenina, también existen otros puntos de vista que, al rechazarlos completamente, caemos en la posibilidad de igual manera descartas los puntos expuestos aquí, es decir, ¿por qué no? No todas las mujeres quieren tener sexo casual una vez al mes. Tampoco todas las mujeres quieren un príncipe azul. No hay que generalizar los deseos de las personas. Algunas personas simplemente no están interesadas en el sexo en este momento, o quieren compartir ese momento de mayor intimidad con una sola persona ‘indicada’ por el resto de su vida.
    Me gusta la idea del artículo, pero no hay que encerrarse en un solo punto de vista, pues eso significaría ideológicamente hacer precisamente eso que estás criticando.

    • Mariana Valenzuela // mayo 6, 2014 en 10:30 AM // Responder

      Qué bueno que estás tan bien informada, Mary. Eso te empodera mucho, muy bien por ti.
      Tienes razón, tal vez debí haberme informado un poco más. Pero el artículo me lo tomo a la ligera, el blog se trata de escribir desde mi punto de vista, es algo relajado. De hecho, buscamos tener colaboradores con distintos puntos de vista. No planeo que todo el mundo piense como yo, mas me gusta expresar lo que pienso. No como verdad absoluta, sino como mi verdad.

      Muchas gracias por comentario, de verdad me enriquece.

  4. Marianita, te leí completita.

    Debo de confesar, que cuando leí el título “También a las mujeres nos gusta la gozadera” pensé en un sentido totalmente distinto, y es que vivimos en una sociedad donde el sexo sigue siendo “A Big Elephant on the Room”; pensé que iba a tratarse de los orgasmos en relación con el machismo.

    Justo el otro día lo comentaba con un amigo, que me decía -y es muy cierto- que el sexo a veces es placer para el hombre y simple coito para la mujer, sobre todo en parejas estables, por qué ¿Qué no la mujer era un objeto? Y bajo esa premisa, ve tu a saber cuantas mujeres vivieron toda una vida sin orgasmos, lo cual es -por mucho- peor que tener relaciones sexuales a escondidas por el qué dirán. Es un tema que tiene qué ver con el feminismo y también con la gozadera que nos merecemos como mujeres. Y claro, que está correlacionado con nuestro bagaje cultural, nuestras “tradiciones” conservadoras, y la mentalidad de el o la mexicano/a promedio.

    No entiendo, y de verdad que lo he analizado muchas veces, a las mujeres que fingen orgasmos ¿Qué les pasa? Es por mantener al susodicho, o por cumplirle, o por qué se mentirían a sí mismas -y a ellos- de esa manera.

    En fin, palomita indeed para quienes disfrutan de su cuerpo y se saben dueñas de sí mismas. Y tienen sexo -disfrutándolo- con el novio, la novia, el marido, el lechero, el jale, el amigo.

    Abrazos y besitos.

  5. la verdad estoy completamente de acuerdo contigo sobre no satanizar el sexo y disfrutarlo sin ton ni son, obvio sin ser zorrukis y con toda la precausión, pero quien diga que no le gusta el sexo con o sin amor, MIENTE!!

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